PASO A LA INMORTALIDAD DEL GENERAL JOSÉ DE SAN MARTÍN

San Martín: Trascendiendo fronteras en la lucha por la libertad

La historiadora Marisa Davio, Investigadora de CONICET NOA Sur analiza el liderazgo del General José de San Martín en el contexto político, las batallas y la construcción de la identidad con la que se formó Sudamérica.


General José de San Martín. Cruce de los Andes

El 17 de agosto se conmemora el Paso a la inmortalidad del General José de San Martín, considerado uno de los máximos próceres y Libertador de Argentina, Chile y Perú.  A 173 años de su fallecimiento, en su casa de Boulogne-sur Mer, Francia, recordamos hoy a este líder nacido en 1778 en Yapeyú, provincia de Corrientes, cuyos restos fueron repatriados en 1880 y se encuentran hoy en el mausoleo construido en la capilla Nuestra Señora de La Paz, en Buenos Aires.

En Argentina se lo reconoce como el “Padre de la Patria”, y en Perú se lo recuerda como libertador de su país, con los títulos de “Fundador de la Libertad del Perú”; “Fundador de la República”; y “Generalísimo de las Armas”. En Chile, el ejército lo ha destacado con el grado de Capitán General. Su figura constituye una pieza fundamental en la construcción de nuestra identidad nacional, y es el protagonista de una de las hazañas militares más destacadas del mundo -la cruce de los Andes, en 1817-, por realizarla precisamente en la segunda cordillera más alta del planeta.

En alusión a ya dicha conmemoración, Marisa Davio, la historiadora e investigadora del Instituto Superior de Estudios Sociales (ISES, CONICET-UNT), analiza la importancia de la Guerra de Independencia en el espacio sur-andino y la repercusión que este conflicto en los actores que debieron afrontar la lucha entre dos bandos políticos diferentes: el realista y el revolucionario. Mientras los primeros apoyaban la continuidad de las autoridades coloniales españolas en los territorios bajo el dominio del Rey de España, los segundos buscaron, en un primer momento, la autonomía y luego la independencia de las colonias, para la posterior construcción de naciones soberanas e independientes.

“La guerra de independencia en Hispanoamérica puede concebirse como un largo período que comenzó desde la crisis monárquica en España en 1808 y los procesos revolucionarios americanos iniciados en 1810, hasta 1825 y que se desarrolló en el amplio espacio en los que circulaban los actores, mucho más extenso que el delimitados por las fronteras de los Estados nacionales, definidas en las etapas post-independientes”, introduce Davio, y agrega: “estas historias nacionales fueron difundidas por la historiografía más tradicional, pero en los últimos años, se ha renovado gracias a un cambio significativo en la forma en que puede percibirse este proceso. Esto es lo que la historiografía trans-nacional, ha pretendido tener en cuenta, observando los hechos y procesos desde las perspectivas de los propios contemporáneos. 

El rol del prócer en las guerras de independencia

A los 6 años San Martín partió a España, recibiendo allí sus primeros estudios, para luego formarse como militar de carrera, participando en diversas batallas contra la dominación napoleónica en España. Posteriormente, en Inglaterra, iría forjando la idea de lograr una emancipación americana. En el año 1812, llegó junto con Carlos María de Alvear al Río de la Plata con ideas claramente emancipadoras que pronto encontrarían eco en los miembros del segundo triunvirato, – expone la historiadora - llevando a la necesidad de declarar lo más pronto posible la independencia de las Provincias del Río de la Plata para asegurar así la Revolución.

“Luego de actuar en importantes enfrentamientos, como el combate de San Lorenzo en febrero de 1813, en el que se aseguró el triunfo patriota sobre las fuerzas realistas situadas en Montevideo y expandidas por el Paraná, fue nombrado en 1814 jefe del Ejército Auxiliar del Perú en reemplazo del General Manuel Belgrano”, narra la investigadora, y continúa: “En Tucumán, San Martín permaneció sólo cinco meses disciplinando e instruyendo a las tropas de este ejército acantonado en la ciudad”.

En 1817, el General completaría una de las gestas más extraordinarias: el cruce de los Andes.  “Para lograr la liberación de la Capitanía General de Chile, San Martín se embarcó en una campaña militar en la que debió cruzar la cordillera de los Andes, la segunda más alta del mundo. De esta forma, comandando las batallas de Chacabuco y Maipú, sucedidas entre 1817.y 1818, conseguiría la emancipación del actual territorio de Chile”, relata Davio.

Finalmente, el libertador avanzó hacia el corazón del poder español en Sudamérica. “Por la ruta del Pacífico, llegó en 1821 a las costas del sur de Lima y aseguró la independencia del Perú. Hasta 1824, el país se enfrentó a una división territorial entre la ciudad de Lima y las regiones adheridas a la independencia y Cuzco, como el centro del gobierno realista, bajo el liderazgo del virrey José de la Serna – narra la investigadora –. Sin embargo, la batalla de Ayacucho de diciembre de 1824 definió la liberación completa del Perú”.

Figura y legado del General

“Para comprender la figura del General San Martín debemos situarnos en un contexto amplio de luchas entre los bandos realista y revolucionario en pugna, en base a las ambigüedades entre las identidades políticas y sociales de los actores que participaron de este proceso y las constantes incertidumbres en torno a las situaciones sucedidas en España y América”, recalca Davio, y culmina: “la guerra civil enfrentó a los americanos en dos  proyectos políticos diferentes, que finalmente culminaría con la formación de los países hispanoamericanos independientes, aspiraciones alejadas del primer plan panamericano ideado por personajes claves como José de San Martín o Simón Bolívar”.

El legado que dejó en la historia de América del Sur es de un valor incalculable. A partir de su icónica figura y su valiente actuar, se erige una extensa narrativa que moldea la identidad nacional Argentina. Por ello, conmemoramos su vida en el aniversario de su fallecimiento y a través de su reflejo avanzamos en la construcción de una nación más justa, libre y soberana.